Una majestuosa montaña choca contra el mar y se hunde en las profundidades del Pacífico en el norte de Chile, ahí muy cerca de Perú. Es impensable la vida vegetal en un desierto perfecto de CERO mm de precipitación anual y la sal del inmenso océano que en forma de bruma, domina todo el paisaje a la madrugada. No imagino Golf en esta parte del mundo. Una ruta costera me lleva de Tocopilla a Iquique y cuando se termina mi camino, incrédulo veo ondear una bandera de un tal hoyo 11 en un green negruzco, pero de forma perfecta. Está en medio del arena pero logro ver que tiene un bunker blanco y una forma azulada, cual laguna, que defiende todo su frente. Creo entender es un PAR 3 de unas 160 yardas. Al fondo las olas rompen con fuerza, delineando el contorno del continente, a la sazón, los hoyos 1 y 9 del trazado. En este artículo comparto con el lector la experiencia extrema de jugar golf en el Desierto de Atacama.