¿ A donde vamos ?

Allá por Mayo de 2009 desde nuestro ensayo “Construir el Futuro del Golf: Competitividad e Innovacion“, comenzamos a trazar las primeras líneas de una visión sobre tendencias del desarrollo del golf de nuestra región.

Nuestra tésis era y sigue siendo, que el golf regional está seriamente atrasado respecto del desarrollo que ha tenido el golf global, y entendemos que requiere casi imperiosamente una modernización en todas sus fases, desde Asociaciones Nacionales, a tipos y formas de clubes, pasando incluso por los sistemas de hándicaps de algunos paises.

Entendamos bien. NO buscamos FORMULAR LA REFUNDACIÓN COMPLETA DEL GOLF. Por el contrario, nos parece muy necesario mejorar, actualizar, modernizar lo que ya está funcionando. Pensamos que sería muy positivo ENRIQUECER lo que ya tenemos hoy en dia, con nuevas tecnologías, nuevos procesos y procedimientos, GENERANDO CAMBIOS QUE HAN SIDO MUY RELEGADOS en nuestra región y por muchas décadas.

Una ampliación de nuestra visión fue desarrollada en una serie de editoriales que publicamos entre Diciembre de 2010 y Mayo de 2011 donde nos animamos a presentar algunas ideas e iniciativas tanto en el uso de modalidades como en figuras de instituciones, que buscan integrarse en un concepto claro:  BUSQUEMOS DESARROLLAR EL GOLF COMO MERCADO.


Entendamos MERCADO como,

un ambiente social que propicia las condiciones de intercambio. Es aquel medioambiente por el que oferentes y demandantes, estrechan sus relaciones para lograr abundantes transacciones.
A mayor promesa de volumen, mayor valor del mercado y atracción de interesados.


Cualquier segmento o sector de cualquier sociedad tiene siempre como razón de ser la búsqueda perenne del crecimiento, el porvenir y el desarrollo. El camino para lograr tales objetivos es el acercamiento de personas que orbiten a su alrededor engrosando las filas de sus integrantes. Cuantas más personas haya logrado atraer ese segmento, mayor será el éxito que tendrá puesto que proporcionará más y mejores oportunidades para sus miembros.

Partiendo de la base que al golf en Estados Unidos lo practica el 10% de la población, en Europa el 1% de la población y en nuestra región no llega al 0,1% de la población, debemos ser honestos con nosotros mismos: los latinoamericanos hemos fracasado en el desarrollo de un mercado del golf, en comparación con lo que pasa en el resto del mundo. Hemos fracasado, aun cuando estemos conformes con lo que tenemos.

Desde estas líneas no nos cansaremos en afirmar que lo que falla es la OBSOLESCENCIA de las estructuras que lo integran, que siguen viendo al golf como un JUEGO y evitan regular y desarrollar las aplicaciones inmobiliarias, turisticas o puramente recreativas del mismo.

También se lo sigue viendo como DE ELITE, tanto en el sentido social, donde predominan los clubes privados más bien de idiosincracia cerrada y que, toda vez que pueden, bloquean y hasta combaten el desarrollo de los campos públicos, tanto como en el sentido de las habilidades de los jugadores, ya que toda la inversión de de las Asociaciones se dirige sólo a aquel minusculo grupo de hándicap plus a los que se preparan y desarrollan desde jóvenes, pero que luego termina emigrando, profesionalizado, a tierras más prometedoras, a tierras que albergan realmente MERCADOS.

Muy a pesar del desarrollo y la expansión del deporte, no se abre un nuevo espacio que también desarrolle otro GOLF DIVERSION, menos complejo, más popular, más masivo, es decir, menos elitista, tal como sucede en aquellas otras latitudes de mayores caudales per cápita de jugadores, donde gente de clase media, media baja (como panaderos, albañiles o empleados administrativos), saben empuñar un palo de golf al menos una vez al mes.

Con la mano en el corazón, debemos reconocer que los latinoamericano estamos convencidos que el golf es y debe ser, solo un deporte para unos pocos. Debemos reconocer que el golf de nuestra región se maneja de manera ARISTOCRÁTICA, casi  SECTARIA.

Al ser conebido como una actividad solo de unos pocos, se está renunciando lisa y llanamente a que el golf se transforme en un mercado, en un medioambiente social que le permita cada vez a más gente orbitar a su alrededor, acercar posiciones y generar crecientes, voluminosas y nutridas transacciones que le den mayor valor y un mejor posicionamiento social como actividad. Como mercado.

Pero … ¿lo peor está por venir?

Los cambios en los hábitos de consumo de la población joven mundial y globalizada, que todo lo quiere veloz y sintético, están chocando de frente con el espíritu del golf cultivado en las tradiciones del siglo pasado. En nuestro último editorial, “La rentabilidad es el impuesto a la supervivencia“, tratamos esto en extenso.

Un gran amigo me supo comentar respecto de aquel editorial que ya no se puede hacer “como los ingleses del siglo pasado, que dejaban a la mujer en la cocina, a los niños con las nannies y se iban a jugar 8 horas al golf“. Está claro que el mundo actualmente es absolutamente diferente al de hace 60 o 70 años atrás. Aún así, en Latinoamérica no han habido reales cambios de fondo en el golf en todo este tiempo.

Tal es el grado del cambio, que en Estados Unidos ha nacido una corriente de opinión de los más importantes actores del golf que han iniciado una serie de recomendaciones que solo buscan hacer el juego más simple, más dócil, menos complejo … en otras palabras: mas divertido y sobre todo más rápido.

De nuevo, entendamos bien. Ellos proponen crear nuevas formas de practicar el golf que sean sumadas a las actuales. No buscan eliminar las actuales para pasar a otras diferentes… Valga la aclaracion.

Es que nada menos que la USGA y la PGA de USA, con su recomendación conjunta “TEE IT FORWARD, proponen adelantar los tees de salida tanto como sea posible, aun cuando un trazado de 18 hoyos solo pueda llegar a medir 2.200 yardas para un jugador que pega apenas 100 yardas con su driver. También se puede aplicar la famosa regla 36, donde hay que multiplicar por 36 la distancia que pega el jugador con swing completo con su hierro 5 y el número resultante será la distancia ideal para dicho individuo. Por ejemplo una persona de 55 años que pega 165 yardas con su hierro 5, tendrá una distancia ideal de 5940 yardas. Un Super Senior que pega 120 yardas con su hierro 5, tendrá como distancia ideal 4.320 yardas.

Por su parte, el legendario Jack Nicklaus ha propuesto la iniciativa, en uno de los clubes más importantes del mundo como es Muirfield Village GC en Ohio, de hacer torneos a sólo 12 hoyos (2 rondas de 6), pero además con la particularidad de ensanchar casi al doble el diámetro del hoyo y de penalizar severamente las demoras en el juego.

¿Que buscan todos ellos?
Simplemente, crear la oportunidad para que el jugador vaya a jugar golf sólo esas 2 horas que esta realidad actual y vertiginosa le licencia una o dos veces por semana. Al tener poco tiempo, es importante que haga PAR y se vuelva contento a su casa. En otras palabras, que disfrute del golf … y lo siga practicando. Siga girando entorno a su existencia. Siga siendo parte del medio ambiente social “GOLFISTAS” y teniendo estrechos lazos con otros “GOLFISTAS”.

Esto generará una antesala muy grande y muy nutrida de personas allegadas al golf, que lo practican solo por hobby, de las que luego se podrá extraer individuos que puedan cultivar el centenario deporte con todas sus tradiciones intactas tan profundamente como ellos mismos lo deseen.

Desde una óptica realmente objetiva, EN PROMEDIO, los jovenes sienten cada vez menos atracción por un juego lento, extremadamente complicado y tedioso, que solo ha sabido cultivar lo que DEMANDA,  lo que REQUIERE, y no RETRIBUYE SATISFACCION a la velocidad que los nuevos individuos están acostumbrados a recibirla.

Paises con 10 o 100 veces más golfistas per cápita que los nuestros se muestran muy preocupados por el futuro del golf y estan ensayando cambios radicales porque ven que hay una creciente fuga de golfistas. En nuestra región, lejos de hacerse eco de estas realidades, éstas iniciativas son consideradas como verdaderos sacrilegios a los ojos de nuestra dirigencia.

Los paradigmas del golf están cambiando, con una rapidez descomunal, característica esencial de los tiempos que corren, y el golf de nuestro subcontinente enfrenta este terremoto con los cimientos resquebrajados por una obsolescencia muy grande y como un sector totalmente marginal.

¿Que nos espera?
En un nuestro editorial de Diciembre de 2010, nos atrevimos a hacer benchmarking contra las experiencias de España y Estados Unidos y pudimos establecer como en la década de los 80’s hubieron cambios radicales en las políticas de las asociaciones como la Real Federacion Española de Golf que fuera liderada por Emma Villacieros Machimbarrena a una apertura tal que multiplico por 5 los campos y los jugadores de su país en sólo 20 años. Sabemos que el bienestar económico no fue el único responsable de tal desarrollo. Hicieron las cosas muy bien en esos paises. Tomaron muy buenas decisiones y lo hicieron con total valentía y coraje.

Por el contrario, en casi todos los paises de nuestra región, salvo algunas muy puntuales excepciones, se hace lo mismo desde siempre. Las Asociaciones Nacionales se manejan igual desde que se instituyeron hacen siete u ocho décadas atrás, construyendo políticas como asociaciones de clubes y no como Confederaciones de Asociaciones Estatales.

Es por esto que los intereses que defienden las Asociaciones Nacionales actuales en toda la región son los intereses de los clubes y no los intereses de los jugadores, los cuales sin lugar a dudas se encuentran contrapuestos. No se puede defender a la Oferta y a la Demanda al mismo tiempo. El beneficio de una, es perjuicio para la otra y es esta la obsolescencia central que vemos en los esquemas actuales de nuestra colorida Latinoamérica.

La idea de Albert Einstein al sostener que el verdadero demente es el que busca obtener resultados diferentes haciendo siempre lo mismo, es categórica e indiscutible.

Por esto, debemos definir que es lo que realmente queremos hacer con nuestro golf.

Si lo que realmente queremos es desarrollar nuestro golf, hacerlo crecer, buscando incluso que los principales toures del mundo se acerquen a nuestros paises y ciudades, e iluminen nuestro golf abriendonos puertas a los cuatro puntos cardinales, entonces es claro que necesitamos trabajar el entramado de reglamentaciones e instituciones que gobiernan el golf y su funcionamiento, actualizarnos y abrir nuestras mentes a un esquema mucho más amplio e inclusivo, de modo que nuestros campos se multipliquen donde hay pocos, a la vez que esten cada vez más llenos de jugadores, tal como sucedió con la España de Emma Villacieros.

Por el contrario, si no queremos ningun cambio y no queremos desarrollar al golf como un mercado, sigamos pues lidiando esta probreza estructural que tenemos en nuestro golf, donde es casi una utopia suponer que este “SIMPLE JUEGO” pueda crear riqueza y transformarse en un sector real de la sociedad, tal como si sucede en tantos otros países del mundo.

Ahora, no pretendamos que nuestro golf se desarrolle, crezca, logre florecer y se inserte en un mundo globalizado, dinámico y que transmuta permanentemente, sin modificar un ápice lo que venimos haciendo desde casi un siglo atrás.

Solo un demente podría esperar tal cosa.