Cuesta encontrar las teclas y construir el discurso. La razón nos muestra una economía con problemas importantes y técnicamente manejables, pero al mismo tiempo dominada por emociones y sentimientos, razones del corazón que la razón nunca entiende. Temor, angustia, desconfianza, rabia, tristeza, tales las “razones” que hoy mueven o frenan decisiones.
Es una economía sentimental, variopinta según las geografías sociales, que atraviesa los partidos y que los encuestadores podrían tomar en cuenta, ya que es un dato más significativo que los que se pueden extraer buceando en las volátiles imágenes de políticos y gobernantes.
Están, por un lado, los pocos, pero poderosos, que se comportan según la “política de lo peor” ( politique du pire ). A juzgar por sus obras, sobre todo desde el conflicto con el campo y con el interior, el Gobierno se muestra como si lo que más le importara fuera no ceder, sin reparar en costos. Actitud emocional, porque es para casi todos evidente que así profundiza su deterioro.
También hay políticos “de lo peor” fuera del Gobierno, y desde allí profetizan un Rodrigazo o un default “inevitables”. Los asiste nuestro pasado, que, lamentablemente, muestra desde 1975 una crisis violenta cada cinco o seis años. Pero la historia no siempre se repite. (más…)